INTELIGENCIA EMOCIONAL

Estuve el otro día en una sesión de outdoor training y además de descubrirme y sorprenderme (no soy tan….como pienso) un poco más a mi misma, me gustó pues me hizo cavilar sobre la importancia del autoconocimiento para lo cual aunque no nos lo contara es básico la autoobservación. Pararnos un poco cada día y reflexionar para evitar que sea la vida la que pasa por encima nuestra. Esto, en general, se hace poco y por ello nos sorprendemos a nosotros mismos.Las relaciones sirven para conocernos y las utilizamos inconscientemente para experimentar y construir lo que realmente somos. Pero podemos ser espectadores de lo que acontece o bien participar y hacer en función de lo que acontece y así hacernos más conscientes. Las relaciones van y vienen y duran lo que tienen que durar y para mi un objetivo de las relaciones es descubrirme, pero para ello es necesario la autoobservación. Las relaciones son como espejos, al relacionarnos con otros vamos descubriendo partes de nosotros mismos. El otro, normalmente, actúa como un espejo y si observamos podemos ver aspectos de nosotros mismos que desconocemos, por eso, cuando algo nos molesta de los demás, lo solemos tener nosotros. Esto también sucede en positivo. Nosotros determinamos lo que nos viene de los demás con nuestra actitud.

Pues bien, una vez que avanzamos en el autoconocimiento de nuestras fortalezas y debilidades, tanto a nivel personal como profesional, ya que insisto, no creo que se pueda separar ambas facetas, sólo entonces podemos controlarlas y desarrollarlas y así lograr la eficiencia y porque no la excelencia.

La trascendencia del autoconocimiento queda también patente cuando se analizan las competencias de la inteligencia emocional. Son cinco. La primera: Conocimiento de uno mismo, de sus emociones y me remito a todo lo disertado ya. La segunda: Capacidad de controlar las emociones, incluso un estado anímico. Debemos ser conscientes de nuestros pensamientos, nuestra actitud, ya que estos son los que permiten los cambios. Todo lo que sucede primero fue un pensamiento. La actitud es todo, no importa la situación que tengamos que vivir, incluidas las crisis de todo tipo. Cuando dejamos de quejarnos producir actitudes positivas y soluciones. Además las quejas envejecen, todo mejora cuando nos quejamos menos. La tercera: Capacidad de motivarse a uno mismo y a los demás, cualidad fundamental en un líder. Como dije en mi primera intervención debemos generar entusiasmos, en nosotros mismos y en los demás, sin entusiasmo no hay capacidad de esfuerzo. Si no existe entusiasmo aparece la frustración. La desesperanza viene por el trabajo a medio hacer. Por ello la clave del éxito son la paciencia, la constancia y la dedicación. Y es duro, el camino es duro, pero, al menos para mi, muy gratificante. He aprendido a relajarme y aceptar lo que me encuentro en el camino(especialmente esta semana), tomarlo como oportunidades para continuar aprendiendo, creciendo. La clave de los sueños es intentarlos y enriquecernos en ese camino, no lograrlos. Los momentos de desesperanza cada vez me duran menos. Pienso que los obstáculos son por algo, cada vez creo más firmemente que no existe la casualidad. Cuantas más cosas hago, más ganas tengo y con más energía me encuentro. Y también lo veo en los demás: cuantas menos cosas hace la gente, menos energía tienen. La cuarta: Reconocimiento de las emociones ajenas. Empatía, esa capacidad para conectarnos a los demás, compartir sus sentimientos, sus ideas, responder a sus necesidades y lograr así que el otro se sienta bien. Pero para ello es importante no emitir juicios. Y ahí es donde más fallan los líderes, no se dan cuenta que te puedes ganar a los demás reconociendo sus emociones, teniendo en cuenta sus necesidades y estados de ánimos. Pero claro, eso sería ya una empresa muy “social” y eso aún escasea. Pero sin esta habilidad no se pueden establecer vínculos ni relaciones sociales en el seno de las organizaciones. Y quinta y última: Control de las relaciones. Se refiere a la habilidad para relacionarnos convenientemente con las emociones de los demás. Y en este punto, creo que los directivos se olvidan o directamente, no se enteran, de las oportunidades que tienen las redes sociales. Tenemos instinto gregario, esa tendencia a estar en grupo es continuamente desaprovechada en las organizaciones. Pero además yo añadiría, que debemos aprender(al menos yo) a agruparnos sin separarnos de otros. No de forma excluyente. Los grupos deben tener su espacio y todos cabemos en ese gran espacio que son las redes sociales.Los nuevos espacios de comunicación: blog,tweets y redes sociales están impactando Y LO QUE QUEDA en las organizaciones. No podemos seguir utilizando las mismas herramientas del siglo pasado. Pero esto da para mucho y es meternos en otras cuestiones que ya serán objeto de otro blog, pues me propuse no ser muy espesa.

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